
Dos vistas de la Portada de la Feria de Córdoba.Luces y sombras.


Murkus es un bien precioso por escaso. No sólo porque las voces palestinas han sido silenciadas por las balas y las piedras, también por la cálida serenidad de su canto. Palestina que canta en árabe, y ciudadana del Estado de Israel, lucha con valentía contra la exclusión y la marginación de su cultura en la sociedad israelí. Además, los países árabes no consumen productos etiquetados en Israel: feo panorama del que ella no ha querido escapar por la vía del exilio a Europa.
Hija de maestros, Amal Murkus creció oyendo a Om Kalsum, pero también a Joan Baez o a Mikis Theodorakis. Se ha dedicado a romper estereotipos. Siembra la esperanza de una coexistencia pacífica y una solución justa al conflicto.